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Antes de empezar, conviene decidir si la pieza va a vivir enmarcada en una pared o si necesita circular como archivo. Un original en papel de algodón pide otro nivel de detalle que una ilustración pensada para imprimirse en distintos tamaños, y esa decisión cambia el encuadre, la densidad del trazo y el modo en que se resuelve el color. En la galería vas a encontrar retratos a lápiz, acuarelas y técnica mixta descritos con su soporte final, para que puedas imaginar el resultado antes de encargarlo.
Si ya tenés una idea, aunque sea borrosa, alcanza con eso. Contame qué querés retratar y lo vemos juntos.
Cada encargo arranca con una conversación breve sobre referencias, paleta y encuadre. Sin formularios largos ni compromisos de antemano.
Un encargo no arranca por el estilo, arranca por el destino de la pieza. De ahí salen el encuadre, la paleta y el nivel de detalle. Estas son las diferencias que notás cuando el retrato se decide antes de dibujar.
Cuando el retrato es para regalar, el trabajo se concentra en el parecido y en la expresión, no en el fondo. Se elige un encuadre cerrado, luz suave y un papel de algodón que aguante el marco. El resultado es una pieza íntima que se mira de cerca y no necesita explicación.
Para una fecha compartida, la conversación previa define los tonos: azules apagados, ocres de atardecer o un verde oliva en el horizonte. La acuarela permite trabajar esas zonas en húmedo y reservar el papel para las luces del rostro. La pieza queda atada a un lugar y a un momento, no a un estilo genérico.
Un proyecto editorial independiente necesita un retrato que se lea en tapa y también reducido en pantalla. Por eso se combina grafito para la estructura del rostro, acuarela para el color y recortes de papel para las texturas. Se ajusta el contraste después de ver la prueba de impresión y se entrega el archivo final en CMYK, más una versión en blanco y negro para interiores.
Cuando el pedido son varias piezas, el criterio cambia: mismo formato vertical, mismo fondo neutro y una luz lateral parecida para todas. Cada retrato se trabaja por separado a partir de fotos distintas, pero el nivel de detalle se equilibra entre ellas. Así el conjunto cuelga como una serie y no como dibujos sueltos.
Hay encargos donde el rostro tiene que convivir con una fachada, un patio o una costa. La solución es dar detalle medio al retrato y resolver el entorno con manchas más sueltas, en una paleta de terracota, verde oliva y crema. Se bocetan dos encuadres antes de pasar al papel definitivo y se deja margen amplio para el marco.
El soporte final condiciona el trabajo. Un original en papel pide un gramaje alto y una entrega sin enmarcar o montada sobre cartulina marfil. Un archivo digital se escanea en alta resolución para imprimir en otro tamaño o para integrarlo en una publicación. Definir esto al principio evita rehacer el escaneo después.
Si querés ver cómo se resuelven estos criterios en piezas concretas, podés recorrer los proyectos de la galería o revisar el enfoque de trabajo antes de encargar.
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