Grafito sobre papel de algodón
El lápiz permite construir el rostro por capas suaves y dejar el fondo apenas insinuado. Es la técnica que mejor funciona cuando la referencia tiene poca definición y hay que recuperar la expresión sin inventar rasgos.
Aurelia Retratos es una galería digital y un estudio de ilustración. Trabajamos retratos por encargo para regalos, aniversarios y proyectos editoriales independientes, con una idea simple: entender bien la historia antes de tocar el papel.
Cada pieza empieza con una conversación breve. Ahí se habla de referencias, de la paleta que imaginás y del encuadre que mejor le queda a la persona o a la escena. No hay fórmulas cerradas: una foto antigua con poca definición, un contraluz de vacaciones o el frente de una casa pueden ser el punto de partida, y a partir de eso se decide qué técnica conviene.
Trabajamos con lápiz, acuarela y técnica mixta, y cada retrato se resuelve según lo que pida el encargo. En algunos casos conviene un grafito de capas suaves que recupere una expresión; en otros, una acuarela en húmedo sobre húmedo que deje respirar el color. Las piezas se entregan en papel o como archivo digital, siempre según lo que se acuerde al comenzar.
Personas que buscan una pieza ilustrada personalizada para regalar o guardar, y editores que necesitan un retrato para portada o interior. El encargo se adapta al uso final, no al revés.
Primero la historia, después la técnica. Definimos encuadre, luz y paleta antes de empezar, y trabajamos con bocetos de referencia cuando el pedido lo requiere.
Un proceso sereno y artesanal, con decisiones explicadas. No prometemos plazos ni resultados: describimos materiales, pasos y condiciones reales de cada encargo.
Las imágenes que ves en la galería son ilustrativas del tipo de trabajo que hacemos. No muestran clientes ni resultados reales. Si querés conocer el proceso completo, podés recorrer las series y los encargos anteriores.
Las piezas que siguen son ilustraciones de referencia que muestran el tipo de retrato, el encuadre y el tratamiento del color que se trabaja en el estudio. No son encargos de clientes ni resultados de un pedido concreto: funcionan como muestra del lenguaje visual y de las decisiones que se toman antes de empezar una pieza.
El lápiz permite construir el rostro por capas suaves y dejar el fondo apenas insinuado. Es la técnica que mejor funciona cuando la referencia tiene poca definición y hay que recuperar la expresión sin inventar rasgos.
Para cielos, agua y zonas amplias de color conviene trabajar el papel mojado y reservar las luces del rostro. La paleta se acuerda antes de empezar: azules grisáceos, ocres cálidos y algún verde oliva en la línea del horizonte.
La técnica mixta combina grafito para la estructura del rostro, acuarela para el color y pequeños recortes de papel para las texturas. Sirve cuando la pieza tiene que funcionar a tamaño grande y también reducida en pantalla.
Cuando se piden varias piezas para colgar juntas, se fija un mismo formato vertical, un fondo neutro y una luz lateral suave. Cada retrato se trabaja por separado, pero el nivel de detalle se ajusta para que el conjunto quede equilibrado.
Reunir a una persona y un lugar en la misma pieza exige decidir qué manda. En general el rostro se resuelve con detalle medio y la arquitectura con manchas más sueltas, en una paleta de terracota, verde oliva y crema.
En formatos grandes el lápiz admite distintas durezas para diferenciar piel, ropa y objetos. Las manos y los instrumentos suelen ser la parte más delicada: si la foto de referencia los tapa, se acuerda una posición antes de dibujar.
Si querés ver cómo se traduce esto en un encargo concreto, podés recorrer los proyectos publicados o escribir contando la historia que querés retratar.
La conversación inicial
Todo encargo arranca con una charla breve. Se habla de las referencias disponibles, de la paleta que tiene sentido para esa historia y del encuadre que va a sostener la imagen. Es el momento donde se define si conviene un plano cerrado sobre el rostro o un plano más amplio donde entre el entorno. Esa conversación también sirve para saber qué se puede resolver con el material que hay y qué no, sin prometer parecidos imposibles.
Materiales y decisiones de oficio
Se trabaja con grafito, acuarela y técnica mixta, cada una con su propio tiempo y su propio margen de error. El lápiz permite corregir y matizar; la acuarela obliga a decidir antes de mojar el papel. En las piezas mixtas se combinan capas de lápiz con manchas de color y, a veces, recortes de papel para texturas. La elección no es estética por defecto: depende de la referencia, del uso final de la pieza y de cuánto detalle conviene dejar visible.
Un tono sin exageraciones
El estudio describe lo que hace y cómo lo hace, sin inflar resultados. Un retrato es un retrato: una interpretación trabajada a partir de una foto, con decisiones de encuadre, luz y color que se acuerdan antes de empezar. Las imágenes que aparecen en la galería son ilustrativas del tipo de trabajo que se realiza, no pruebas de encargos ni retratos de personas reales.
Para quién trabaja el estudio
Los encargos llegan por motivos distintos: un regalo, un aniversario, una pieza que acompaña un proyecto propio. También hay pedidos que nacen de una foto vieja con poca definición o de una escena que solo existe en el recuerdo de quien la encarga. En todos los casos el punto de partida es el mismo: entender qué se quiere retratar antes de tocar el papel.
Si querés ver cómo se traduce esto en piezas concretas, la galería de proyectos reúne trabajos con sus fichas de proceso y materiales. Y si ya tenés una historia en mente, se puede empezar por contarla.
Aurelia Retratos nació como una galería digital y un taller de ilustración con base en Buenos Aires. No buscamos producir retratos en serie: cada encargo empieza con una conversación breve sobre referencias, paleta y encuadre, y sigue con bocetos antes de tocar el papel definitivo. Trabajamos con grafito, acuarela y técnica mixta según lo que pida la historia, no según un catálogo fijo. Nos interesa que la pieza terminada pueda enmarcarse y convivir con la casa de quien la encargó, sea un regalo, un aniversario o una ilustración para un proyecto editorial independiente. El tono del estudio es sereno y artesanal: preferimos explicar los materiales y las decisiones antes que prometer resultados. Las imágenes que ves en el sitio son ilustrativas del tipo de trabajo que hacemos, no pruebas de encargos ni de clientes reales.
Aurelia Retratos no funciona como una agencia con una lista de clientes en un banner. Los encargos llegan de a uno: una persona que quiere regalar un retrato, alguien que prepara un aniversario, un editor independiente que busca una ilustración para su tapa. Preferimos nombrar el tipo de vínculo antes que inventar logotipos.
Retratos pensados como regalo: una abuela leyendo en el jardín, tres hermanos colgados en la misma pared, una pareja en la costa. La conversación inicial define referencias, paleta y encuadre, y de ahí sale una pieza lista para enmarcar.
Trabajamos con revistas, libros de poesía y publicaciones de tirada corta que necesitan un retrato para portada o interior. Se acuerda el encuadre, se prueba el contraste en impresión y se entrega el archivo en el perfil de color que pida la imprenta.
Intercambios con otros ilustradores y espacios de dibujo de Buenos Aires donde se comparten referencias, papeles y pruebas de color. No publicamos nombres ni acuerdos que no estén confirmados por escrito.
Cualquier persona que tenga una historia concreta para retratar y quiera verla resuelta en lápiz, acuarela o técnica mixta. Si todavía no sabés qué técnica te conviene, lo charlamos antes de empezar.
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