Un retrato doble que no quería ser un retrato de mascota
El pedido tenía una condición clara desde el principio: la persona y el perro debían aparecer juntos, pero la pieza no podía caer en el típico retrato de mascota con fondo neutro y mirada al objetivo. La referencia era una foto cotidiana, de esas que se sacan sin pensar, con la dueña sentada y el perro apoyado a su lado. Esa cercanía sin pose fue lo que se quiso conservar.
Antes de empezar hubo una conversación breve sobre encuadre, paleta y luz. Se acordó un plano de medio cuerpo, con los dos protagonistas compartiendo el mismo espacio y sin forzar una simetría. La idea era que el perro no funcionara como accesorio ni como protagonista absoluto, sino como parte de la misma escena doméstica.
Primero el rostro, después el color
El rostro de la persona se trabajó en grafito, por capas, con lápices de distintas durezas para separar la piel, el pelo y la ropa. Recién cuando esa parte estuvo resuelta se integró el perro con acuarela. El desafío era que ambos compartieran la misma luz: si el lápiz quedaba demasiado frío y la acuarela demasiado suelta, la pieza se partía en dos.
La paleta se mantuvo cálida, con ocres y tierras en las zonas de piel y pelaje, y un verde oliva en el fondo que ayudaba a que las figuras se despegaran sin necesidad de un contraste duro. La acuarela se aplicó en capas selectivas, dejando que el papel respirara en las luces y reservando el grafito para los rasgos que necesitaban precisión.
Entrega y formato
La pieza se entregó en papel de algodón y también como archivo digital, para poder imprimirla en otro tamaño más adelante. El formato final y la posibilidad de sumar una copia digital se acordaron durante el encargo, igual que en el resto de los trabajos de la galería. La imagen que acompaña esta ficha es ilustrativa del tipo de retrato en técnica mixta que se realiza, no de un cliente ni de un resultado verificable.
Si tenés una foto con una historia parecida —una persona y su animal, una escena de casa, una tarde cualquiera—, el punto de partida es contarla. De ahí salen el encuadre, la paleta y el nivel de detalle.