Una tapa que tenía que funcionar en dos tamaños
El pedido llegó desde una revista de poesía independiente que buscaba un retrato para su próxima tapa. La condición era clara desde el inicio: la imagen debía sostenerse a tamaño de portada impresa y también reducirse bien en pantalla, sin perder fuerza ni volverse ilegible. Ese doble destino marcó cada decisión posterior, desde el encuadre hasta el grosor de las líneas.
Antes de tocar el papel hubo una conversación sobre referencias, paleta y encuadre. Se acordó un plano cerrado del rostro, con el cabello ocupando buena parte del cuadro, y una paleta de tonos cálidos con acentos terracota y verde oliva sobre fondo marfil. Se trabajaron dos propuestas de encuadre antes de avanzar con la definitiva.
Grafito para la estructura, acuarela para la temperatura
El rostro se construyó primero en grafito. La línea definió proporciones, pómulos y la dirección de la mirada, con capas livianas que dejaban margen para corregir. Recién después entró la acuarela, en veladuras suaves sobre las zonas de color: mejillas, cuello y sombras del pelo. La idea era que el color ambientara sin tapar la estructura del dibujo.
Para las texturas del cabello se sumaron pequeños recortes de papel, integrados al conjunto con acuarela diluida en los bordes. Esa parte del trabajo permitió zonas de mayor detalle junto a otras más sueltas, algo que la técnica mixta resuelve mejor que un solo medio. Después de ver la prueba de impresión se ajustó el contraste general para que la imagen no se apagara en papel.
Entrega y archivos
La entrega incluyó el archivo final en CMYK para imprenta y una versión en blanco y negro pensada para las páginas interiores de la revista. El formato y las condiciones se acordaron durante el encargo, como en el resto de los trabajos editoriales de la galería. La imagen que acompaña esta ficha es ilustrativa del tipo de retrato en técnica mixta que se realiza, no de un cliente ni de un resultado verificable.
Si tenés un proyecto editorial que necesita un retrato para tapa o interior, el punto de partida es contar de qué se trata: la publicación, el texto que va a acompañar la imagen y el uso que va a tener. De ahí salen el encuadre, la paleta y el nivel de detalle.